BEM EN LAS DIFERENTES FASES DE PROYECTO

En posts anteriores como Herramientas BEM e Introducción a modelos energéticos BIM, hemos hecho referencia al BEM (Building Energy Model), tratando distintos aspectos.

A continuación, veremos los beneficios de realizar un modelo energético en diferentes fases proyecto según la guía: An Architect’s Guide to Integrating Enegy Model in the Design Process del Instituto Americano de Arquitectos (AIA).

Cada vez los agentes del sector de la construcción deberíamos estar más concienciados con el medio ambiente, debido a los cambios significativos que están sucediendo en nuestro planeta. Paralelamente están apareciendo normativas que están haciendo hincapié en la reducción de la demanda energética, reducción de consumos y reducción de emisiones de gases CO2, entre muchas.

El BEM o también conocido como modelo energético, se puede desarrollar con diferentes niveles de información, determinando en la fase de proyecto que se aplicará. Antes de empezar a desarrollar dicho modelo energético, es necesario determinar cuáles van a ser los outputs a obtener.

En fase de diseño conceptual (fase inicial de proyecto), donde todavía no existen muchos aspectos definidos, se puede elaborar un modelo energético básico, para empezar a tomar las primeras decisiones. A partir de este modelo se pueden tantear diferentes ubicaciones y orientaciones que sean óptimas para nuestra edificación. Además, es importante conocer las restricciones del lugar. Hay ocasiones que el diseño vendrá predefinido por el entramado urbano, de manera que seremos incapaces de tomar ciertas decisiones para que el diseño optimice la energía. Un ejemplo sería en un lugar denso, como el centro de una ciudad, donde existen valores del terreno pueden dictar la orientación de la edificación, determinando que no sería la óptima para su diseño eficiente, por lo que deberemos encontrar otras alternativas.

A partir del modelo energético se pueden tomar decisiones sobre soluciones constructivas, evaluar el nivel de luz natural, establecer decisiones sobre estrategias pasivas y barajar diferentes opciones para reducir la demanda de la edificación.

Una vez ya definidos los objetivos de la primera fase, se determinan unos distintos: enfocar el modelo al ámbito económico y de rendimiento del modelo para tomar decisiones más avanzadas del proyecto. En esta fase se pueden realizar distintos modelos, aprobando diferentes medidas de eficiencia energética para determinar el menor consumo posible, modificando la configuración de la zonas térmicas y opciones HVAC. Por lo que llevará a obtener medidas más eficientes y económicamente efectivas.

Seguidamente, en la fase de desarrollo del diseño, se tiene como objetivo revisar las alternativas de diseño establecidas en fases anteriores. De esta manera se pueden tomar decisiones de nivel mucho más detallado, por lo que nos llevará a efectuar controles de calidad en los modelos, para la verificación del modelo.

Una vez desarrollado todo el BEM y superando los controles necesarios, etc. Es necesario crear la documentación necesaria para acompañar los resultados del modelo energético, así como para la validación del cumplimiento del código. Además, está documentación puede ser creada para utilizarla con distintas finalidades, por ejemplo, para presupuestos de las medidas activas u obtener algún tipo de certificación verde. Para poder conseguir los outputs estipulados en el inicio del proyecto. De esta manera obtendremos un modelo energético para poder predecir mejor el uso de energía de nuestra edificación.

Además, este BEM nos servirá para realizar comparaciones con el modelo As-Built y poder detectar posibles errores operativos.

Para más información sobre Herramientas BEM visitad nuestro post: Comparativa de herramientas BEM en el cual se tratan 4 de los principales softwares de energía, realizando una descripción de utilidades y resumen económico.

 

Sara Ibañez